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¿Qué es el Mindfulness y qué beneficios tiene?

mindfulness que es

Según la Organización Mundial de la Salud, actualmente viven con ansiedad más de 264 millones de personas en el mundo. La ansiedad es el trastorno psiquiátrico más importante del mundo junto con la depresión y el estrés. Estas enfermedades no son mortales, pero sí pueden llegar a producir una sensación de muerte en las personas que lo padecen. Continuamente se buscan métodos para mejorar y evitar estos trastornos, mediante los cuales las personas puedan superar dichos estados de ansiedad, estrés y depresión y conseguir el mayor número de momentos de felicidad cada día.

Una de las técnicas o métodos que más se está extendiendo en los últimos años es la práctica del mindfulness. Consigue mejorar el día a día de las personas , pero ¿qué es y para qué sirve el mindfulness?

¿Qué es y para qué sirve el mindfulness?

El mindfulness no es un descubrimiento de la época moderna. La práctica de esta técnica vive ahora uno de sus momentos de mayor desarrollo y expansión en el mundo Occidental . Este término tiene sus orígenes y está estrechamente relacionado con filosofías y religiones orientales como el budismo, hinduismo o taoísmo. Actualmente esté desprovisto de connotaciones religiosas y mantiene un carácter científico.

Dentro de estas prácticas, el budismo ha sido la piedra angular de lo que hoy se denomina mindfulness, ya que Buda mostró su enseñanza denominada Dharma, el cual es un conjunto de principios y prácticas orientadas a la búsqueda de la felicidad y libertad espiritual para los humanos. Posteriormente, estas enseñanzas fueron recogidas en el Abhidharma, uno de los textos esenciales del budismo, en el cual se encuentra un sistema de entrenamiento mental que lleva a la comprensión profunda y a la superación del sufrimiento, denominado Satipatthana o “Fundamentos de la Atención”, el cual contiene la práctica de la atención plena o mindfulness.

Hay multitud de definiciones de mindfulness, una de ellas es el estado de consciencia que consiste en prestar atención al momento presente mediante el cultivo gradual y directo de la atención completa y la comprensión. En realidad, el significado de mindfulness no debería o no podría ser expresado con palabras, sino que es necesario vivirlo, como algo que se aprende sintiéndolo y experimentándolo. Lo importante del mindfulness no son los conceptos o la explicación de los mismos mediante palabras, sino que éstos sólo son un medio que facilita el acceso a la experiencia, la cual tiene que ser vivida por cada uno en su propia mente.

El mindfulness, también llamado atención consciente, es una invitación continua a parar unos momentos y tomar consciencia de lo que ocurre, promoviendo una observación atenta y ecuánime, promoviendo un distanciamiento de la naturaleza obsesiva del pensamiento. Se trata de tomarse el tiempo de sentarse, observar y sentir; darse tiempo y decidir libremente ir poco a poco. La práctica continua de estas técnicas, permiten restaurar las capacidades de introspección de cada uno, volver a conectar con uno mismo en vez de vivir bajo distracciones, requerimientos y activaciones externas continuas, es decir, ayuda a ser consciente de la contaminación que permanece oculta en la mente.

El mindfulness son un conjunto de ejercicios que llevan a experimentar la vida de una forma despierta, participando de forma continua en el proceso de la vida y ayudando a descubrir quién es cada uno en realidad y qué características constituyen nuestra verdadera identidad. Por tanto, se puede considerar una forma de vivir o un camino de vida hacia la sabiduría.

Lo que se pretende con estas técnicas es ser lo más conscientes posibles de lo que ocurre en cada momento en nuestra propia vida. Por ello, la cualidad básica a desarrollar es la atención, a la que se añade el adjetivo “plena”, para conseguir el objetivo planteado. Conseguir esta atención plena no es sencillo, se requiere una determinada actitud, la actitud de la observación, con cierto distanciamiento de nuestros contenidos mentales y emociones. Esta actitud de observación es necesario practicarla sin expectativas, sin repulsa o rechazo a cualquier cosa que veamos o sintamos, sin juicios, con ecuanimidad y con completa aceptación de lo que sucede, sin desear cambiar nada.

La atención plena tiene lugar aquí y ahora, es la conciencia del momento presente y, una vez desarrollada, es un estado de completa ausencia de identificación con cualquier cosa de este mundo y, por tanto, un estado de no apego. En ese momento, por medio de la observación desapegada, se aprende a ver todo aquello que ocurre en nuestras vidas desde la distancia y a darnos cuenta de que lo que permanece es la capacidad de darnos cuenta, la atención o la conciencia, más allá de las manifestaciones de la forma, que son cambiantes y efímeras.

Por tanto, el mindfulness es un entrenamiento de la regulación de la atención y permite a las personas ser conscientes de aquello que suelen pasar por alto cuando se activa el piloto automático, es decir, enfoca a la persona en lo que es más importante atender en cada momento. Al poner el foco en el momento presente, la persona puede ser consciente de lo que está sintiendo en cada momento. Con ello, además de ser más consciente de lo que se está sintiendo en el presente, en este momento, se sufre menos por emociones sentidas en el pasado y se anticipan menos las emociones que pueden surgir en el futuro, lo que eliminaría los episodios de ansiedad. Ese conocimiento del estado emocional actual, es el primer paso para aprender a regularlo y adaptar la expresión emocional a cada situación.

Beneficios del mindfulness

La práctica de esta actividad, tiene multitud de ventajas. Una de ellas es detectar los pensamientos o ser consciente de ellos. Esto permite detectar aquellos pensamientos con los que la mente no para de bombardear pero que no tienen una función real en ese momento concreto y que producen un ruido de fondo en la persona. Al ser consciente de estos pensamientos, se pueden dejar ir para centrarse en aquello que se quiere y llevarlo a cabo.

Otra ventaja de incorporar mindfulness a la vida diaria es que ayuda a disminuir la ansiedad, ya que se focaliza la atención en el momento presente y la ansiedad nace de una fuerte preocupación por el futuro, de un miedo anticipatorio. Esta actividad cerebral, en ocasiones, es excesiva e impide un funcionamiento normal de la persona, debido a que la ansiedad se vuelve patológica. Al conseguir tener una atención plena sobre el momento presente, la ansiedad disminuye paulatinamente hasta que desaparece.

En cuanto a las relaciones entre personas, estas mejoran con la práctica del mindfulness, debido a que, debido al estado de no apego que se consigue, propicia ciertas habilidades sociales como la capacidad de empatía y la comprensión. Diversos estudios, además, han observado que la práctica de esta técnica produce un aumento de la creatividad, lo cual contribuye a dicha relación con las personas del entorno, así como a una mejora en ciertas tareas de la vida diaria, tanto personales como laborales.

Por otra parte, una consecuencia beneficiosa de la práctica del mindfulness es que puede servir como técnica de relajación, sin ser su objetivo principal, normalmente ejerce este efecto sobre la persona que lo practica.

Antes de empezar con la práctica de Mindfulness

Para aprender a practicar esta técnica, es importante conocer algunos componentes de la misma:

  1. Centrarse en el momento presente, ser consciente de lo que está pasando aquí y ahora, es decir, prestar atención plenamente al instante que se está viviendo, tener consciencia de lo que se está haciendo y de lo que está pasando por la mente en este momento, estar atento a la información que están captando los sentidos y los pensamientos, recuerdos e imaginaciones de la propia mente.
  2. Observar lo que aparezca en la mente, pensamientos, sensaciones, sentimientos…
  3. No juzgar los pensamientos que aparecen en la mente, abstenerse de tener una reacción ante ellos, ya sea positiva o negativa. No centrarse en un pensamiento determinado para cambiarlo por otro, aceptar y permitir que los pensamientos sean como son, no poner resistencia a aquellos que podrían causar disgusto o rechazo.
  4. Tener compasión o una actitud de bondad y amabilidad hacia los pensamientos que aparezcan.
  5. Apertura a la experiencia y a los hechos. Tener una actitud curiosa y de mente abierta, experimentando y recibiendo las sensaciones y sentimientos presentes con curiosidad, evitando la influencia de aprendizajes pasados, es decir, no interpretar lo que sucede, sino simplemente sentirlo.
  6. Dejar ir las cosas que se van sin intentar retenerlas, dejarse llevar de una sensación a otra sin prejuicios de ningún tipo que puedan alterar lo que se está viviendo, es decir, soltar, entender que todo tiene un inicio, una duración y un final, todo es impermanente y cuando llega el final, hay que soltar, no aferrarse.
  7. Entender que las cosas suceden cuando tienen que suceder y ser paciente con esto.
  8. Creer en uno mismo, tener confianza en la propia intención y sabiduría, donde van incluidos los sentimientos.

En definitiva, practicar mindfulness consiste en focalizar la atención en el presente, no poner resistencia a los pensamientos, sentimientos o sensaciones, ni juzgarlos, dejándolos fluir, simplemente observando cómo vienen y se van. Adoptando además una actitud de curiosidad, apertura y aceptación.

¿Cómo se practica el Mindfulness?

La práctica de mindfulness tiene varios métodos. Los principales son la meditación formal y la meditación informal, y lo ideal es empezar practicando formalmente. El tiempo de práctica depende de cada persona, aunque se recomienda empezar practicando 10 minutos al día para ir aumentando conforme se vaya adquiriendo la rutina hasta llegar a 30 minutos diarios. A continuación, mostramos algunos pasos que pueden ayudarte a comenzar.

  • Encontrar un momento tranquilo durante el día. Para cada persona puede ser uno diferente, eligiendo el que mejor le resulte debido a su actividad: justo después de levantarse, antes o después de comer, antes de cenar, antes de acostarse…
  • Escoger un sitio relajado donde practicarlo. El lugar debe estar libre de ruidos y distracciones externos, con una temperatura adecuada, ni mucho frío ni mucho calor, y en el que la persona se sienta tranquila y a gusto.
  • Ponerse ropa cómoda y colocarse en una postura cómoda también, normalmente sentado en el suelo con la espalda recta o tumbado sobre una esterilla. Es importante mantener la espalda recta para no obstaculizar la respiración.
  • Centrarse en la respiración, concentrarse en cómo el aire entra por las fosas nasales hacia los pulmones, sentir el oxígeno nutrir todo el cuerpo y cómo finalmente sale por la nariz, llevándose todo lo malo y negativo. Lo normal es que la mente se distraiga, no importa, se lleva de nuevo la atención a la respiración sin juzgar ni castigarse. Al principio, esta fase costará trabajo, pero poco a poco, con la práctica, se va mejorando la técnica y se alcanzará el estado deseado en menos tiempo.

Es importante dejar que aparezcan libremente las emociones y los pensamientos que surjan en la mente, percibiéndolos y observándolos mediante una actitud neutral ante ellos.